El Grifón de Bruselas y el Brabançon
Mlle. G. Warzée

¿Debemos dejar desaparecer una interesante raza que declina lentamente?
El Grifón de Bruselas ¿debe de ser clasificado dentro de las razas que tienden a desaparecer? Según las estadísticas, sí. El hecho está ahí.
Aquel que, como yo, conoció las exposiciones de antes de la guerra, en donde no había menos de cuarenta ejemplares, se asombra al darse cuenta de cuanto han disminuido las inscripciones.
¿Cuáles son los motivos para esto?
Los belgas no han retomado la ciencia y la maestría en la crianza que, solo, los ingleses poseen. Han olvidado, durante estos últimos años, el carácter puramente nacional de la raza y se han desinteresado de ella para seguir la invasión del Pekinés en la cinofília. Esta invasión fue, en ese momento, una penetración pacífica del "peligro amarillo". Se concedió al Pekinés todas las cualidades mas atractivas y originales del perro de compañía. Se fue a buscar la antigüedad de su historia, la nobleza de su origen. Creo que fue homogeneidad y facilidad de reproducción lo que los criadores encontraron, sobretodo, en este cambio de raza. Es preciso ser honesto y reconocer que la cría del Grifón de Bruselas es muy ingrata. Es necesario una gran dosis de valentía, asi como de amor por una raza para aceptar las desilusiones de la crianza en cualquier caso, pero de forma particular en esta. "Toy dogs and Ancestor" tiene escrito una cosa muy cierta: "Para conocer bien una raza moderna es preciso estudiar su pasado ".
La mayor parte de los criadores pertenecían a la pequeña clase obrera, donde la cría del Grifón aportaba, en aquellos tiempos, un dinero extra que engrosaba el salario de estas gentes humildes. Ocupaban los bajos fondos de la ciudad y el Grifón y el Schipperke, hermanos de leche, compartían su vida. Cruzando las callejuelas y los callejones sin salida hormigueantes de chiquillería, subiendo una escalera tortuosa de peldaños gastados y quejumbrosos a cada paso, que gira y gira... ayudándose, como pasamanos, por una gruesa cuerda de nudos, se llega al interior modesto del obrero: limpieza, orden impecable, suelo blanco recubierto de arena; es decir que estudiar la historia del Grifón, es hacer reaparecer y revivir todo un pasado tan querido de nuestro folklore flamenco. En él se mezclan las escenas de Breughel, llenas de color, de interiores de viejos cabarets donde se sentaba a la mesa, delante de grandes jarras de buena cerveza espumosa, una juventud ruidosa y alegre. Todo ello bajo la protección de un San Miguel derribando al dragón. Ni que decir que para obtener el Grifón miniatura era necesaría la buena cerveza del país.
Aquí en el cuadro único de nuestra vieja ciudad, la gran Plaza de Bruselas, en un cabaret, en un café, como dicen nuestras buenas gentes, en "la Porte de Fer ", se reunieron delante de una buena jarra, algunos amigos que deciden formar una nueva raza: El Grifón de Bruselas.
El Grifón existia ya pero sin un estandar definido, con el aspecto de un pequeño terrier, mitad barbet, mitad grifón. El hocico puntiagudo, alargado, el pelo no tan duro. Con un copete sedoso sobre la cabeza. Era multicolor, a veces, con blanco en las patas y en el pecho. Sin embargo, tenía ya ese porte de pequeño compañero fiel, a la vez, inteligente y vivaz.
Algunos años mas tarde, en 1880, se organizó una exposición en el llano de Manoeuvres. Fue el perro de un guardia de la ciudad el elegido por Pierre Decoster y Durieux para ganar el primer premio. Este perro fue comprado por un inglés, Mr. Marchinson y exportado a su país. Esta época marca el comienzo de la emigración al otro lado del canal de nuestros mejores especimenes. Por su parte, los ingleses trabajaran la raza sin cansarse de venir aquí a elegir los mejores ejemplares de nuestra crianza.
Después del perro del guardia fue la perra de un cochero de la plaza Royale, con el pecho y las cuatro patas blancas, de nombre Miss. Esta perra dará tres hijos, entre los que se encuentra el celebre campeón Fox, del cual he tenido la suerte de encontrar el retrato, pintado por Mlle. Zélia Clerkx.
Los dos otros cachorros fueron para un judío de la calle Miroir, al pie del Palcio de Justicia que, a su vez, cedio uno al notario Gheude, que obtuvo con él un gran éxito.
M. Delvaux de Vleugart cubrió una pequeña Yorkshire con Fox. Como resultado nació Petit Fox, destacado por su estructura, el color y la calidad de su pelo. Fue cedido a Mr. Rempeneers. El mas bello semental de esta época fue Petit Waterloo. Nombre que le fue puesto debido al letrero del café que regentaba su propietario en la esquina del callejón de la Violette. Fue el abuelo de varios sementales, en particular de Tom de M. Seghers. Tom tuvo como madre a una Carlino, raza muy extendida aquí en esta época.
¡Tom que revive aquí en estas líneas, parece haber entendido a su dueño! ¡Que expresión en esta cara y que transformación de tipo en unos años! Fue un excelente semental y fue el padre de Carlo de M. Pirard, de Tom y de Topsy pertenecientes a M. Thielemans. Uno de estos dos ejemplares, monórquido, fue prolífico en la medida de lo posible y dejo a M. Krickeboom los mas bellos especimenes.
El cruce de Djepsy de M. Pirard con una perra de M. Malvaux dio como resultado al celebre campeón Loustic.
La demanda desde el extranjero aumenta, se decidió constituir un estándar de la raza. Se recurrió a la capacidad y al talento reconocido de M. Vandersnickt. Una comisión se reunió en "la Porte de Fer", Se encontraban presentes los grandes aficionados a la raza del momento, nombres como: Vandersnickt, Pirard, Seghers, Thirionnet, Pasteels, Marquelerencq y otros mas. Los dibujos de M. Vandersnickt fueren presentados en la asamblea y hubo uno que llamó particularmente la atención, el que representaba la "cabeza de mono".
El estándar fue adoptado y se elaboró como sigue:

Primera división. Grifón; de pelo duro, mas largo alrededor del cuello para formar un adorno.
Color: rojo zaino; se le asignaba 50 puntos.
Cabeza: expresiva, mandíbula inferior prominente, sin mostrar dientes.
Ojos: grandes, redondos, prominentes
Nariz: negra, no partida.
Uñas negras.
Largura de hocico: un dedo y medio.
Segunda división. Otros que no sean Grifón. Colores distintos, manchas blancas, nariz marrón, pelo sedoso.

El aspecto del Grifón se modificaba poco a poco por los cruces con Carlino, que acortaba el cuerpo, le daba buenos aplomos, ampliaba su cabeza y su mandíbula, y le daba esos magníficos ojos como gafas. Sin embargo, introdujo el pelo corto, que daría origen al Brabançon. Todo lo que nacía de pelo corto era eliminado. Sin embargo estos ejemplares, poco a poco, fueron mostrando buenas cualidades, y bajo la proposición de M. Vilain, se decidió la formación de una segunda variedad.
Basándose en el nombre de Grifón de Bruselas, se pasó de la ciudad a la provincia. Bruselas estaba en la Brabantia, así la nueva variedad tomaría el nombre de Grifón Brabançon. Después, este nombre ha sido cambiado para ser llamado Petit Brabançon. Por eso mas tarde, para la tercera variedad, el nombre se extendió al país y se la llamó Grifón Belga: rojizo y negro mezclado.
Para acortar la nariz del Grifón los criadores de Bruselas hicieron cruces con King Charles y Ruby. Lo hicieron sin moderación... con el hocico corto, desaparecieron todas las cualidades ancestrales del verdadero tipo de la raza. Las cabezas fueron mas bonitas, los hocicos mas chatos, pero el cuerpo, de forma recogida, llamado de cob, su aspecto y su estructura, todo se transformó, poco a poco, para cambiar completamente el tipo y llegar a lo que se ve hoy en día.
Algunos criadores, muy pocos, conservaron el buen tipo y son raros los ejemplares dignos de sus hermanos mayores. Todo no está perdido, sin embargo, queda mucho por hacer.
Los bellos Grifón son escasos y aquellos que los tienen los guardan celosamente, pues aquel que los ha criado ha conocido todas las desilusiones. Pero un solo ejemplar basta para despertar su alma de criador.
Quien puede permanecer indiferente a esta fisonomía, a esos ojos que parecen llenos de lagrimas y que, reflejan y expresan todo lo que hay de profundo y humano en esa mirada. Toda esa bondad, todo ese afecto sumiso, lo verdadero, lo que mas dura, lo que no miente ni traiciona... jamás.
Los ancestros han descendido de las alturas para unirse a sus hermanos mas jóvenes y lanzar un grito de alarma... ¿Nos dejaran morir en el olvido? No queremos perecer; también tenemos nuestra historia y nuestros títulos de nobleza, nosotros fuimos una de las glorias de la cinofília belga. Como nuestros dueños estamos orgullosos de nuestro pasado ¡Animo!

Artículo publicado en: La revista cinégetica y canina "L'Êleveur". Francia 1934

Fotos cogidas de: "L'Êleveur". Fr. 1934
"Vie a la Campagne". Fr. 1914, 1926
Anuncio del afijo "Pamalou". Fr. 1949
Dibujo. Leon Danchin
"Griffon Bruxellois, Griffon Belge, Petit Brabançon". Ilde Pucci.1981

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